Thursday, 24 January 2019

Venezuela: ¿Fin de la crisis o inicio de otra? (RAPREY, J)



Tras unas elecciones a todas luces fraudulentas, donde menos de la mitad del electorado venezolano acudió a las urnas, Maduro fue reelecto por 6 años más en el poder y tomó juramento el pasado 10 de enero en medio de protestas y fallidas sublevaciones de reducidos grupos militares y además el rechazo de varios gobiernos y organizaciones internacionales que desconocieron la legitimidad de Maduro, agudizando aún más la crisis económica, política y social de este país, que ha llegado afectar a varios países latinoamericanos debido a la masiva migración, generando rechazo hacia los migrantes venezolanos en muchos sectores de la población local, surgiendo una ola de xenofobia.

El Perú es uno de los países que ha recibido una gran cantidad de migrantes venezolanos, superando los 600 mil venezolanos en nuestro país; situación similar vivida en países como Colombia y Ecuador, que ha generado que en muchos lugares la situación se desborde, principalmente en las zonas fronterizas. Además la xenofobia que muchos sufren, en parte es el resultado por las malas personas  que cometen delitos en tierras ajenas, lo que ha llevado alimentar la xenofobia hacia todos los venezolanos por culpa de unos pocos, exigiendo que regresen a su país, aunque eso está lejos de suceder si la situación en Venezuela no mejora, siendo la única salida directa al problema un cambio en el poder.

Es por eso que luego de tantos intentos en derrotar el régimen del Nicolás Maduro, una leve esperanza aborda a los millones de venezolanos que quieren la libertad de su país de manos de la dictadura, tras la autoproclamación del Presidente de la Asamblea Nacional, Juan Guaidó como Presidente encargado de la República Bolivariana de Venezuela, quién a pesar de su juventud (35 años) ha sabido tomar la posta y liderar el bloque de oposición que se ha visto menguado y reprimido en muchas ocasiones por el gobierno de Maduro, quién practica una verdadera persecución política voraz hacia sus opositores; no como nos querían hacer creer ciertos políticos que decían que en el Perú existe una dictadura y una persecución política.

Este nuevo panorama ha generado una división internacional, entre quienes reconocen a Guaidó como el Presidente de Venezuela y quienes reconocen a Maduro, lo que ha provocado por ejemplo la ruptura de las relaciones diplomática y políticas entre Venezuela y Estados Unidos declarada por parte de la dictadura, aumentando la tensión entre estos dos países y los que  respaldan a Maduro, quien es apoyado principalmente por países como China y Rusia. Mientras organizaciones internacionales como la OEA y la Unión Europea se han mostrado a favor de Guaidó.

Tal vez  la rivalidad y oposición que ha mostrado Estados Unidos en contra  del gobierno de Venezuela autoproclamado nacionalista y antimperialista, tenga razones ocultas que vayan más allá de la supuesta búsqueda de la paz y defensa de la democracia, sino se trate de una forma de llegar a obtener los recursos petrolíferos que tiene Venezuela, hecho que no sería descabellado pensar debido a los antecedentes del país norteamericano, quienes han dicho que intervendrán si Maduro reprime con más violencia  las movilizaciones  en contra del régimen; por lo pronto los países que dependen económicamente de ellos toman la misma postura,desconociendo a Maduro como presidente, como Perú, Colombia, Brasil, Argentina, Chile y algunos países centroamericanos.

Pero también esta situación se debe a que Maduro no ha sabido conducir y sostener su gobierno bajo las bases ideológicas que instauró el  Chavismo, opacándolas por errores políticos y malas decisiones, que lo han llevado a la crisis  de su gobierno que solo está siendo sostenida por el apoyo de la Fuerza Armada Nacional Bolivariana y de sus altos mandos, de quienes se espera en algún momento cambien de postura y se unan a la oposición. De suceder ello y remover a  Maduro del poder,  el panorama no cambiará de la noche a la mañana, pero si reforzaría la esperanza y la ilusión de prosperidad de  millones de venezolanos que abandonaron su patria, cumplan sus deseos de poder  retornar a su país, lo que restauraría el orden demográfico y social en el Perú por ejemplo, en donde nuestra generosidad está al límite ante la inacción del gobierno peruano  en el control de migraciones.

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